Amanecer en vigilia
- Priscila Vallone
- 14 ago 2018
- 1 Min. de lectura
(Cinco horas. Ese es el tiempo que duerme mi cuerpo. Mi cuerpo como si no fuera yo, a las cinco horas de sueño me despierta. -Desde que tengo catorce duermo al reverso del sueño, me pasaba la noche leyendo y luego me dormía en la escuela; el último año me dejaban dormir en enfermería.- De a cinco horas voy durmiendo en el día, y si quiere dormir por la tarde mi madrugada es desvelo. Una vez de dieciocho a veintitrés. Luego de once a dieciséis. Anoche logre dormirlo a las dos. Hace diez minutos me despertó. Mi cuerpo como si no fuera yo, como si todavía el día manejando mi naturaleza me llevara aquí o allá. Sueño cosas. -Sufro de múltiples parálisis. A veces me ahogo, a veces logro gritar. Controlo algunos sueños, algunos fragmentos de sueños. Sueño cómo pasó alguna cosa o pasará. Sueño en otro tiempo, doblemente denso, en el que el yo se ve desfasado en el espacio. Sueño con los muertos donde tienen voz. Sueño cosas que no son sueños.- Despierto. Como quien me abriera los ojos al día hipnotizada. La mañana gris entre las sábanas. Buen día cuerpo. Buen día otra voluntad.)
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